Es una falta de respeto

El pasado 4 de mayo, el Presidente de la República, compareció conforme lo establece la Constitución Política a brindar su informe a la Asamblea Legislativa. Un acto solemne que es, en sentido constitucional, la gala del equilibrio de poderes en una democracia institucional.

¡Es una falta de respeto llegar a este acto para dedicarse en forma estructural a indicar obras hechas, así como aquellas por hacer! Así como un breve relato sobre como ve la economía, con una superficialidad tal que dejaba a propios y extraños con una gran expectativa. Dejando para el “transcurso de la semana”, la presentación de los asuntos atinentes a la economía.

Así de impreciso como el término utilizado, soslaya la responsabilidad del Presidente de al menos dejar planteado en su comparecencia en el pleno del primer Poder de la República, la ruta que requeriría de los diputados su atención prioritaria. No es de recibo, es imperdonable, la falta de ubicación espacio temporal que tiene el mandatario.

No estaba presentando un informe de un año cualquiera, por el contrario, estamos en un año donde el equilibrio económico y social del país – la institucionalidad misma – enfrentan el reto más grande del que haya conocimiento histórico en la bicentenaria República. Si el señor Presidente, deseaba como se aprecia, no abusar del uso del tiempo en su comparecencia al Congreso, debió priorizar en lo trascendente que es cómo gestionar esta situación de urgencia que enfrentamos no solos, sino con el resto de los compañeros de crisis en este pandémico planeta.

El señor Presidente como comunicador conoce, o le debieron enseñar en clase, que la generación de expectativa es una clave de la comunicación que debe administrarse con gran responsabilidad. Debería tener claro que, al abrir la puerta de ésta, habría de llevar al anuncio indicado de su equipo económico a asuntos que estuviesen maduros, claros y conducentes a los fines necesarios y urgentes.

Esboza el Presidente en los arqueros de su plan económico por anunciar, temas que están absolutamente desconectados de las medidas anunciadas por el “nuevo equipo económico”, haciendo alusión a predicados generales, tales como la necesidad de la incorporación de la formalidad de los informales de la economía, aspecto que es indispensable, pero que no incluye acción conexa alguna en los bocetos presentados el pasado viernes.

Se indica en el discurso la necesidad de que todos contribuyamos de manera solidaria a sobrellevar las cargas públicas que esta pandemia ha incrementado. Sin embargo, el gran ausente de la conferencia de prensa del pasado viernes es el Ministro de Hacienda. ¡Curioso que no forme parte del equipo económico ahora! ¿Será que no habrá cargas fiscales que anunciar, por lo que se le excusa al Señor ministro?

A pesar de la ausencia del Ministro, el Presidente anuncia como acción magnánima el reducir en un 10% su salario, indicando que era como acción ejemplificante a la necesidad de crear cargas temporales, que pesarían sobre el residual de empleados que queden, después del desmantelamiento que estamos enfrentando de los empleos. La acción no parece coherente con la ausencia del Ministro Chaves en la conferencia del equipo económico.

En materia de disciplina fiscal, es decir, respecto de recorte de los gastos públicos que siguen drenando las finanzas del Estado, el Ejecutivo anuncia y repite en la conferencia del viernes el cierre de Fonabe ¿cuánto aporta esta acción a la reducción del gasto público?

En materia de acciones concretas el anuncio de empréstitos para atender obras es una acción que, más que aliviar, agobia en este momento. Hay una falta de conexidad temporal en las prioridades de la reactivación económica. Las obras que se anuncian financiar ciertamente serán generadores de empleo, pero en un plazo de gran descalce temporal respecto de la tasa creciente de desempleo que está dándose en el sector privado.

Para este macro tema, que debió ser el corazón ya del mensaje del Presidente o de su “nuevo equipo económico”, se piensa resolver dentro del planteamiento, aumentando los créditos de los bancos a los sectores productivos, en novecientos mil millones de colones. Eso suena a mucho dinero para una persona y lo es para individuos, pero es apenas poner en disponibilidad alrededor del 4% del crédito total.

¡Esto no es solamente insuficiente! Sino que pasa por los elementos que mencioné en mi columna del pasado 28 de abril; será inútil cualquier recurso que se ponga para la reactivación de la economía si no se dan lineamientos imperativos de cambio de parámetros a las entidades financieras y los reguladores, para que de manera obligada aterricen a la nueva realidad.

Por supuesto, quien quiera que vaya a tener la responsabilidad de emitir esa orden de aterrizaje debe estar en tierra, bien aterrizado, en torre de control. No solo con poder, sino sin miedo de ejercerlo, como lo denota la figura decolorada del Presidente y su “nuevo equipo económico”. Aquí o alguien se empodera y toma con coraje las acciones que urgentes, o el país se va al barranco, no solo económico, sino al consecuente descalabro social.

El manejo del discurso en crisis, señor Presidente, recordará usted de sus lecciones de comunicador profesional – que debe desempolvar – es fundamental. La elocuencia de lo que se dice y el volumen de los silencios, no dejar que los silencios se entiendan como el conjunto vacío de las ideas, que es lo que hoy en el colectivo empresarial percibimos de usted y de su “nuevo equipo económico”.

¿Ha comprendido el gobierno que le correspondió no solo la oportunidad histórica de hacer entrar a Costa Rica en la tercera centuria de vida republicana, sino que, para lograrlo hay que enfrentar el reto de hoy, que resulta de una pandemia económica que deriva de la pandemia sanitaria?

Cuando en la comunicación se requiere ser buenos emisores de mensajes, también es fundamental la escucha de los clamores sectoriales a los que se tiene el privilegio y responsabilidad de gobernar. El Poder Ejecutivo, debe aterrizar de su actitud autista en lo económico, para hacer la tarea que, en lo que respecta a salud, se ha hecho de manera tan extraordinaria.

Entienda el “nuevo equipo económico” que los sectores productivos a quienes regentan tienen realidades y sugerencias que han planteado hasta la saciedad, en lo que se ha convertido a hoy en un elocuente concierto de sordera.

Hay que conformar equipos de trabajo no solo para que el sector productivo decreciente del país se incorpore, sino para que éste sea tomado en cuenta en las soluciones que requiere esta crisis económica que apenas asoma sus fauces. Aún falta mucho que verle a esta destrucción de empresas y empleo, si lo que ya hemos visto nos preocupa, lo que nos falta ver, en especial si la actitud del gobierno no da un giro contundente, simplemente nos debe preparar para una verdadera catástrofe de la que tendremos que dar cuenta a muchas generaciones venideras. Serán ellos quienes tendrán que pagar el precio de la inoperancia, la arrogancia y la ignorancia – características elocuentes todas – de un gobierno que, hace con una mano cosas absolutamente extraordinarias y dignas de resaltar, cuando deja que los expertos de salud manejen esta parte del problema, pero entumen cuando se trata de resolver lo económico, equivocando el camino al no tomar ninguno definido.

Estamos ante la encrucijada de Alicia en el país de las maravillas y su encuentro con el conejo y la paradoja de qué camino tomar: ¿Sabes adónde vas? – pregunta el conejo. La tímida respuesta fue no. Entonces no importa que camino tomes, siempre llegaras a cualquier sitio.

Creo que hoy, aunque parezca paradójico, hemos encallado en saber qué queremos, para poder articular el diseño de la ruta, sea el camino por el que nos iremos a ese destino deseado. En lo económico, no hay claridad de para dónde queremos dirigir al país, muchos sabemos dónde no ir, pero, es evidente que aquí los músicos están tomando las manos del títere del director, para hacer cada uno lo que a su parte le conviene, sin considerar lo que es la necesidad del conjunto.

En crisis, aumentar la incertidumbre haciendo hipérboles de anuncios, que generan expectativas que luego quedan huecas y exacerban la ansiedad, alimentan la crisis. Solamente agravan el problema y no aportan la solución. Esto también lo debía tener claro el comunicador profesional, señor Presidente.

Publicado en el periódico La República el 12 de mayo del 2020

Comments are closed.

Suscríbase a nuestro #BoletínGCILe informamos de lo último sobre impuestos, tributación y negocios.